No se equivoque:
soy una serpiente,
le morderé un pie.
No le salvará el antídoto
ni le protegerán las botas.
Soy aquella que,
sin aviso, aparece,
dibujando arabescos,
en el aire, en el suelo...
meciendo sus días
(de soledad),
con el tintineo de mi cascabel.
La voluptuosidad, expresión santa
del amor que siento, rastrea...
es pariente cercana.
Nos poseemos, vehementes,
pero desengáñese:
soy una cobra.
No espere el Paraíso,
disfrute el dulzor de la caída
al fin y al cabo, la belleza irracional
esconde siempre
en su interior algún disgusto.
soy una serpiente,
le morderé un pie.
No le salvará el antídoto
ni le protegerán las botas.
Soy aquella que,
sin aviso, aparece,
dibujando arabescos,
en el aire, en el suelo...
meciendo sus días
(de soledad),
con el tintineo de mi cascabel.
La voluptuosidad, expresión santa
del amor que siento, rastrea...
es pariente cercana.
Nos poseemos, vehementes,
pero desengáñese:
soy una cobra.
No espere el Paraíso,
disfrute el dulzor de la caída
al fin y al cabo, la belleza irracional
esconde siempre
en su interior algún disgusto.
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