11/11/2013

Poema de amor

Relato de Pedro Sevylla de Juana

AB es un hombre extraordinario. Hace tiempo que vive para los demás. De padre árabe y madre judía, es un cirujano eminente. Opera en el campo de batalla a los heridos de ambos bandos sin distinción alguna. Caen a su lado los obuses; y allí, donde acaba de bombardear la aviación, barrios rotos y humeantes, instala su frágil hospital de campaña. Arranca de sus garras a la muerte cientos de víctimas del odio. Sabe de las mayores atrocidades cometidas por el ser humano en nombre de conceptos altisonantes: Patria, Libertad, Independencia, Dios.
Le oí hablar de la paz y de la barbarie que le hace añicos cada día en cualquier parte del mundo. Hablaba a los representantes del pueblo de los ciento noventa y dos países que forman la O.N.U.
Se celebraba la Asamblea General, y las emisoras de televisión difundieron su discurso. Lo amé al instante; lo deseé al instante. Quise que la eternidad del tiempo y la infinitud del espacio se fundieran, formando una burbuja en torno a mi habitación, alrededor de mi lecho.
Sucedió el milagro: estábamos solos él y yo: el hombre extraordinario y la mujer enamorada del hombre extraordinario.
Fue perfecto; si es que la perfección se da en algo que debe hacerse a diario para que exista. El día dos de marzo, quedó declarado día del amor. El día dos de marzo, quedó declarado día de la entrega amorosa.
Él volvió a lo suyo, que es lo de todos. Yo quedé, de nuevo, sola; sola y enamorada.
Un año después, de nuevo día dos de marzo, de un admirador desconocido,  recibí un poema cargado de erotismo. Lo escribí para mí firmando AB, lo arrojé por la ventana, y el viento amigo lo devolvió a mi mesa junto al resto del correo. Aurora


El Escorial 10 de noviembre 2013

www.sevylla.com 

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